domingo, 18 de octubre de 2015

De muchas veces, sino la mayoría...

A veces, a lo largo de conversaciones profundas, también surgen tantos pensamientos en cuanto a lo que es querer, poder, desear, expectativas, habilidades, etc. Dentro de lo más importante que me he percatado hasta el momento es de mis habilidades, aunque en algún momento hubo una serie de autocuestionamientos sobre lo que sé que puedo hacer (no de qué podría o no hacer, porque lo que no podría hacer es mucho más claro que todo lo que sí puedo hacer) combinado con lo que quiero hacer (que por supuesto también tengo muy claro lo que no quiero hacer), y todo con dosis de qué me gustaría hacer con el final de qué es lo que realmente estoy haciendo y viviendo.

Digamos, por ejemplo, que cocinar se me viene como una serie de experimentos que me apasionan, aunque me llena mucho más compartirlo aunque sea con fotos. Pero, cocinar no es mi lenguaje.


Cocinar es parte del lenguaje de Lorena, por lo que intento hacerle justicia a lo que ella cocina, así como a otros aspectos de su vida. Las fotos de los alimentos en esta ocasión fueron preparados por ella.

Fotografiar sí me es una herramienta visual, en la que sigo aprendiendo a mejorar mi lenguaje en este aspecto. Pero, tengo que sentir la imagen para poder intentar capturarla como merece, para hacerle la justicia a eso que me hizo tomar la cámara y disparar.




Quizás logre transmitir esas pasiones, esos sentimientos, quizás no, porque cuando no logro expresar lo que quiero con el corazón, si no es que necesite un abrazo, trato de darlo, porque si no me frustro. Sí, tengo mis limitaciones, pues los abrazos también son mi otra forma de lenguaje, de comunicarme, de expresar que no importan las complicaciones aquí seguimos y estamos.

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