sábado, 11 de marzo de 2017

Sobre el primo, Don Oswaldo...


Le decían primo por muchas razones, en particular por su forma de saludar. Pese a las complicaciones, todas esas usuales de este país, raramente no sonreía, permanecía con una tranquilidad, de esa por la que siempre hay que luchar por la vida. La muerte se lo llevó.

En este país, pareciera que la muerte es el pan nuestro del diario vivir, o del diario morir. Tan se lo llevó la muerte, quizás envidiosa también, porque quizás hasta a ella le sonreía. Siempre luchaba, nunca se quedaba quieto. La muerte se llevó a un primo, a un colega, a un compañero, a un hermano, a un hijo, a un padre, a un amigo, a un alumno, también a un maestro.