sábado, 9 de septiembre de 2017

De pasados presentes...


No recuerdo cuándo fue la última vez que vi a un repartidor de pan en bicicleta. Quizás pueda ser porque hay cosas de aquel pasado que me resultan incómodas por la violencia que se supone que debía ser normal. Probablemente es una combinación de tantos factores que incluso me representan varias memorias rescatables de un introvertido altamente confundido por sí mismo, como por toda persona que interactuaba conmigo. Tanta suposición respecto a mí, de quién era, cómo era, por qué era, para qué era, versus quién se quería que fuera, con esa combinación de cómo se suponía que debería ser, con por qué y para qué debería ser, ya era en sí todo muy confuso, porque nunca cumplí con las expectativas, nunca estaba a los niveles que se requerían de mí, no digamos los que se exigían. No recuerdo alguna satisfacción mía, en cualquier momento de aquel pasado de infancia, que fuera enteramente mía, que pueda recordar algo similar a que fuera por mí y para mí, excepto quizás cuando a los doce años me fui de mi tierra natal, para estar algo lejos de todo.

Hoy en día, no varía mucho el asunto, pues de todas formas no estoy, ni estaré a nivel de nadie. Son apenas algunos matices y contextos los que difieren, solamente es de fingir demencia, no discutir, quizás ni dar explicaciones de nada, porque conversar/dialogar no es lo más común, o lo genuinamente correcto, aunque sí se pueda. No es de superioridad o inferioridad, ni de intelecto o no, ni de ser o no cultos, ni de ser o no eruditos, ni de ser o no "viajados", ni de ser o no conocedores, ni de ser o no genios, ni de ser idiotas, ni torpes, ni de ser "leidos y escríbidos", como en broma lo decía mi finado padre con quien teníamos inmensas diferencias y de todas maneras que él y yo genuinamente conversáramos era una utopía, no digamos con quien se suponía que hubo más cercanía. No es reclamar, es nada más un intento de tratar de describir algo del pasado, que tiene muchísimas similitudes con el presente, solamente que los actores son diferentes por el tiempo, espacio, contexto, etc. Nada más.

No con cualquiera se conversa, porque no cualquiera respeta solamente por pureza y noble convicción. No es de superioridad, ni inferioridad, es de compañerismo genuino, noble, puro, respetuoso, gentil, cariñoso, ameno, tierno, apapachador, que hasta se respira la confianza desde lo superficial y hasta lo más interno. 

Da igual, se dice para demeritar algo o todo. Debo estar, otra vez, demasiado cansado. No cualquiera entiende, no cualquiera siente algo de todo lo anterior, menos aún alguien que entienda y sienta todo lo anterior, independientemente de si tiene genuinamente la voluntad de sentir y entender. Sin embargo, hay esperanza de que incluso exista la voluntad, no sé de qué, pero ojalá sea de al menos compartir algo saludable.

Sin embargo, no a cualquiera le importa algo de todo lo anterior, porque si así fuera, la riqueza del compartir sería recíproca, o es que da igual y/o "da igual".

En fin, aún queda algo de salud, incluso con una cerveza.

sábado, 12 de agosto de 2017

¿De nunca?



No recordaba lo que es sentirse inexistente, tampoco percibir que soy de indiferencia. Se vino todo, por un recuerdo en el que en el supuesto son de broma, se decía que mientras esté yo presente, siempre iba a ser de utilidad, que iba a ser explotado, abusado, porque precisamente eso es lo único para lo que soy de utilidad. Aparte, pues por ser parte de la familia, es mi obligación cumplir con lo exigido... Irónico esto de la familia. Irónico también el concepto de familia, versus mi realidad de familia.

Vaya lección, el mundo parece no estar diseñado para vivir, sino para existir en función de la utilidad. De repente, si fuera ciencia ficción, no caería nada mal irse a otra utopía.

domingo, 11 de junio de 2017

¿De un exilio?



Fue una tarde que pudo haberse dado en el 2002. Aquella casa, que en su medida había sido familiar, irónicamente este 2017 dejó oficialmente de serla. No muchos lo hubiéramos considerado de esa forma, era inevitable que sucedería, no por voluntad mía, si no por alguna voluntad psicótica, si es que se le puede identificar de esa forma, o quizás peor. Así que, en ese son de desmadres y caos, lo que quedaba de mí en aquella casa, se me pidió que yo lo retirara. No me negué, solo pedí que se pusiera todo bajo techo, quizás en el garaje. Mi solicitud fue excesiva. Lo que había considerado yo que había quedado almacenado en aquella casa, fue colocado en la calle de enfrente, allí no muy lejos del garaje.

Solamente en esa calle, a la intemperie, quedó lo que fue considerado que eran mis pertenencias. No bastaba, no podía quedarme callado, así que solicité que todo lo que implicara mi nombre, mi presencia en cualquier aspecto, en cualquier momento de nuestras vidas, no debía quedar en esa casa. Se supone que ya no hay nada de mí, allí, en ese espacio supuestamente remodelado, en ese espacio que supuestamente fue familiar. Debe ser, quizás para quienes habitan esa casa, la aceptación de una ausencia total, de un despojo inmenso de vida, de la liberación de lo no moldeable acorde a su voluntad.

En esos valores ajenos a los míos, en los que les resultó indiferente la inherencia de la herencia de diabetes, ateroesclerosis, glaucoma y cataratas, se les facilitó mi sentencia, a al menos, a un exilio.

Son pocas las familias que he observado que son unidas y de digna y saludable funcionalidad.

https://www.youtube.com/watch?v=YuRHGqJa4KU

jueves, 18 de mayo de 2017

¿De sofisticación y cansancio?


¿Qué se supone que es la sofisticación? ¿Una máxima expresión del intelecto, cultura, erudición, humanismo? Los cánones varían acorde a los diferentes egos. Esos cánones de máximo desarrollo intelectual, que se supone que deberían implicar humanismo, parecen hoy en día tan relativos como el super ego de cada persona que lucha por demostrar de que sí es genuinamente inteligente, culta, conocedora, erudita, humana, etc., etc., etc... Etcétera.

Me quedo mejor con el escape de ser simple y sencillamente inferior a cualquier persona que se considere intelectual, culta, conocedora, sofisticada, inteligente, etc., cuando el humanismo anda en ausencia de alguna riqueza que pueda implicar compartir. Lo demás, bien puede ser imposición, como cuando los super egos siempre se liberan de responsabilidades, con justificaciones, evadiendo, siempre protagonizando, siempre combatiendo entre sí. Las conversaciones no existen, solo los monólogos que imponen. Pareciera una decadencia contemporánea, cuando es una decadencia de diversos matices, dada su arrogancia y petulancia.

Debo de estar cansado, otra vez. Agotado, exhausto, humillado, ridiculizado, desgastado, reducido, exacerbado de todo, es demasiado minimalista, demasiado poco para tanto sentir, para tanto observar. Es una miserable condena. No debo estar cansado. Estoy cansado. Ojalá la muerte deje de ser tan cobarde conmigo. Maldita muerte que no me lleva. Maldita vida que tampoco colabora con vivir.


sábado, 6 de mayo de 2017

¿De no poder?


La angustia puede ser desgarradora. Carcomen los nervios de ver tanto despojo de vida, porque en Guatemala, en este hermoso y bello país, como entre muchos, la complejidad es diversa, mas no sorprenden ciertas dinámicas...

No se puede hacer algo fuera de lo común, porque se te humilla.

No se puede tener libertad propia, de esa interna, porque resultas ser del diablo.

No se puede expresar con libertad, porque se te castiga.

No se puede cuestionar, porque a los dioses no se les cuestiona.

No se puede fotografiar, porque te arriesgas a que ni tu autoría se respete, no digamos más. Y, si haces fotos, tiene que ser como muchos otros, no puedes tener tu propio lenguaje fotográfico, pues es pecado capital.

No se puede saber algo que alguien no sabe, tiene que ser como mínimo, igual que lo que se supone que se debe y tiene que saber. Y, si no sabes lo que se supone que debes saber, entonces vienen las etiquetas de ignorante, inculto, no viajado, no conocedor, no tener temas de conversación, etc.

No se puede compartir, porque tiene haber más que solo eso, así que mejor evitarlo. Compartir ya parece sinónimo de sacrificar.

No se puede conversar, hay que discutir y debatir.

No se puede morir, sin pedir permiso. Ni se supone que mi padre murió por una embolia en la carótida derecha interna, porque se supone que no existe esta última.

No se puede aceptar lo que no se entiende, porque hay que aniquilarlo de una o de otra forma, incluso metafóricamente.

No se puede respetar, porque hasta algo tan elemental puede ser corrompido, rayando en que hay que estafar para ser de "respeto".

No puede existir el respeto genuino, sin miedo, sin tabúes, sin prejuicios.

No puede haber algo genuino, porque las suposiciones ponderan más que la realidad, algo así como amistad entre hombres y mujeres, o no tener hijos, o no querer casarse, etc.

No se puede ser hombre, ni mujer, en este contexto patriarcal, porque puedes ser poco hombre o poca mujer si eres diferente, hasta puede que resultes siendo estereotipado de misógino(a) o misándrico(a). Ni te sorprenda que hasta de ambos.

No se puede tener amor propio, porque se te condena de egoísta, aunque son cosas diferentes.

No puedes nutrirte de lo saludable de vivir, porque no es saludable ser diferente.

Así y más, tiende a despojarse la vida, deshonrándola. Le pasa también a la muerte. Y, así también, cada quien interpreta todo, acorde a su consciencia.

En el cansancio y agotamiento de uno perdido en su introversión, esto quizás sí se entienda... https://www.youtube.com/watch?v=nkk-O3OdsW8

Lo demás, puede bien ser irrelevante.

viernes, 24 de marzo de 2017

En la auto-aniquilación...


Con esto de quemar niñas, se conmovió mucha gente. Fue una aniquilación. Las acciones basadas en prejuicios superan a las acciones necesarias siquiera para sobrevivir, no digamos para vivir.

Tres frases se me vienen a la mente, de Don Isaac Asimov:

  • "Tus supuestos son tus ventanas al mundo. Frégalas una vez cada tanto o la luz ya no entrará".
  • "El aspecto más triste de la vida en este preciso momento es que la ciencia reúne el conocimiento más rápido de lo que la sociedad reúne la sabiduría".
  • "Solo existe una guerra que se le puede permitir al ser humano: la guerra contra su extinción".

En fin, no importa lo que opine, lo usual es que siempre será utilizado en mi contra.

De Nayo...


En los últimos años que viví en la Isla de Flores, no pasaba semana sin cruzarnos en algún lado. No sé si su estado de sobriedad era el mismo que estar ebrio. La verdad, nunca lo supe. Lo que sí supe es que vivir en Flores sin saludarnos, porque vivíamos a unos metros del otro, no era digno de decir que vivía en Flores. Se fue parte de la identidad viva de Flores, pero queda su memoria, en vivo, con su constante forma particular de sonreír.

sábado, 11 de marzo de 2017

Sobre el primo, Don Oswaldo...


Le decían primo por muchas razones, en particular por su forma de saludar. Pese a las complicaciones, todas esas usuales de este país, raramente no sonreía, permanecía con una tranquilidad, de esa por la que siempre hay que luchar por la vida. La muerte se lo llevó.

En este país, pareciera que la muerte es el pan nuestro del diario vivir, o del diario morir. Tan se lo llevó la muerte, quizás envidiosa también, porque quizás hasta a ella le sonreía. Siempre luchaba, nunca se quedaba quieto. La muerte se llevó a un primo, a un colega, a un compañero, a un hermano, a un hijo, a un padre, a un amigo, a un alumno, también a un maestro.

viernes, 24 de febrero de 2017

De sueños, o nada.


Sus miradas, no las recuerdo. Sus respiraciones, no sé si las conocí. Sentirnos, no sé si ocurrió. ¿Qué ocurrió cuando ni sé qué ocurrió en lo compartido?

Me hubiera gustado saber algo del sentir de esa libertad que observo y siento en aquella edad que hoy me es.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Aún, esperanza...


En ese misterio del tiempo y espacio, así como del tiempo y espacio de la vida y la muerte sé que en estos momentos no puedo estar a tu lado, acompañándote en el dolor. Con cada centímetro de distancia, que me parece un infinito océano, te acompaño. Y, en el fondo, no es de océanos, es simple y sencillamente de estar, así, justamente contigo, como en tantas veces has estado conmigo, también, así lamentablemente a distancia, acompañándome. Quisiera estar allá, en el frente a frente, acompañándote, en el ser y estar, y porque aún hay Esperanza.

Te acompaño.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Vivir...


Hizo locuras, vivió locuras, las transpiró a través de cada poro. Nunca se dio cuenta que cuando más viva estuvo, la muerte la visitó. No se la llevó, ni recuerda el susto. Doña muerte sutilmente le hizo saber lo que es existir. Vivir, hasta con cada poro, le quedó de tarea.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Entre gotas y sonidos...


Dos gotas de vino se le escaparon, una al borde de la copa, la otra por un lado de su boca. Se limpió, lentamente, con una servilleta mientras no le quitaba la mirada al horizonte, le parecía hermoso, hipnotizador. Los colores del cielo se le confundían con sus sueños, o sus sueños con el horizonte. El silencio no podía percibirse, parecía que eran demasiados los sonidos de sus sueños con los sonidos de esa selva. No era una sinfonía lo que parecía escuchar, era la selva, su selva. No sabía exactamente qué escuchaba, hasta que el sonido del beso la despertó. Al día siguiente hasta cantaron.



viernes, 5 de agosto de 2016

¿Se vive la vida? O, ¿se vive la violencia?



La violencia se manifiesta en tantos matices que ya no sorprende que no hay que hablar, ni escribir, sobre cada suceso nefasto que ocurra. Como que está prohibido hablar y escribir sobre cualquier situación que pueda desatar casos de asesinatos de mujeres, niños, hombres, fauna, flora, solo porque los temas no son bonitos o de agrado. Quizás solo se quiere reiterar, que en otras dinámicas, muchos de nosotros ya estaríamos muertos, o que merecemos estar muertos solamente por cuestionar cualquier situación por levemente injusta que parezca, porque si cada situación realmente es injusta, entonces definitiva y absolutamente, de manera totalitaria, tenemos que estar muertos. Genial y astuta inhumanidad.

Pero, al menos, quizás supongo que aún existe algo de fotografía y algo de libertad de expresión.

martes, 2 de agosto de 2016

De chismes y ciencia ficción...


La naturaleza humana es tan diversa que hasta en los casos de carencia de sentido común, análisis y crítica constructiva, la imaginación es poderosa. A veces es tan poderosa que cualquier chisme y suposición se puede volver creencia, como usualmente sucede con los chismes, en particular cuando hay quién los crea. Algo peor aún, es que las personas divulgando los chismes se los creen tanto, que realmente los consideran verdades absolutas. Puede ser aún más complicado cuando hay malicia. Sin embargo, todo esto se presta, en otra dinámica, para una interesante recopilación y así intentar desarrollar una serie de ciencia ficción.

No cualquiera investiga, no cualquiera tiene esa curiosidad de determinar sistemáticamente si algo es real o no, haya malicia o no.

martes, 26 de julio de 2016

De cuestionamientos y suposiciones...



Hoy en día parece cada vez más cercano a lo imposible que expresar una opinión raya en no solo plantear un manifiesto, aunque a veces sean lo mismo, sino que también resulta que es prohibido cuestionar dogmas. Todo dogma es cuestionable, así como todo lo es.

En otra dinámica, lo importante es de que todo cuestionamiento merece ser considerado saludable, sin excepciones, pero cuando los cuestionamientos son considerados como una ofensa y/o amenaza a actitudes y/o tendencias autoritarias absolutistas, solamente es saludable reiterar la perspectiva y/o posición debidamente fundamentada. Redundando, nuevamente, de una u otra forma, cuestionar todo lo dogmático parece merecer una sentencia, condena y/o cosificación, en la que la cualquier posible libertad no existe, dado que las suposiciones tienden a ser más poderosas que los hechos. En resumen, creer es fácil, por lo que no cualquiera cuestiona.


jueves, 7 de julio de 2016

De mujeres (IV)...



Algunos días atrás fui invitado a visitar unos álbumes de fotos de un montón de aspirantes a un título de belleza, o no sé cómo se supone que es el nombre oficial del concurso, pero algo así, de esos de belleza. Dado que se me había dicho que las fotos habían sido hechas por fotógrafos artísticos me atreví al reto de verlas, sí, las fotos. Yo mismo he hecho alguna que otra foto de señoritas concursantes de certámenes similares, que no me resulta difícil retratar, pues son conversaciones con una cámara de por medio. Al menos así me resulta cómodo retratar, conversando, tratando de retratar sus expresiones conforme a su personalidad.

En fin, vi fotos, muchas, de las concursantes. Lo único en lo que puedo pensar es que no sé si he logrado hacerle justicia a todas las personas que he retratado. Quizás esperaba ver propuestas artísticas, pero prefiero retirarme a una fotografía que trata de hacer justicia. Cada evento de ese tipo, obviamente tiene su propia naturaleza derivada de un patriarcado muy generalizado. Seguro que deben haber contrapropuestas y seguro de que hay posibilidades en las que se trata de romper ese patriarcado con otras dinámicas en las que no se tiene nada que ver con el patriarcado, sino con la integridad, plenitud, congruencia, coherencia, consistencia, entereza, seguridad y auto-estima de cada mujer, y ojalá de cada hombre.

También, por lo que entiendo, el trabajo lo hicieron ad honorem con tal de compensarles mucha promoción. Parece que la hay, por todos lados, hasta de las patojas. Vi fotos que nomás me hacen pensar si las patojas realmente posaban de esas maneras por decisión propia, por libertad propia. Si todo también implica la decisión de cada una, ya podría ser otra serie de historias, pero algo me indica de que no. En lo personal, yo no podría decir que quiero denigrar a patojas como si son carne que se pone en oferta en algún mercado. Quién sabe si algún día alguien se dará cuenta, aunque es muy probable de que no les interesa reflexión alguna, porque a veces la fama nutre lo que más ceguera causa. Lo raro también es que no hay fotógrafas, solo fotógrafos.

Pero, ¿qué jodidos sé, cuando al menos sé que nada sé?









martes, 17 de mayo de 2016

De paz y su diversidad...


La vida, a veces, sorprende con premios. A veces, esos premios, los más dignos, hermosos y honorables, son aquellas personas que tienen una determinación, una constante autocrítica de siempre mejorar, de estar, de ser, independientemente de sus luchas internas, en paz, que incluso inspiran paz y a veces la contagian a partir de esa libertad propia. Su intelecto y sabiduría son de admiración. Encima, no saben lo que violentar, pese a que se les violenta. Esas personas solo se defienden si llega a ser necesario, aunque expresan su deseo constante de justicia. Cuando hay paz, los géneros no existen. Es de seres humanos en plenitud.

lunes, 2 de mayo de 2016

De ser, estar y aprender...


Recordando una conversación con una amiga, le compartía que se me había ocurrido alguna locura en referencia a varias bromas que a veces surgen en las redes sociales:
Yo: Es una mierda ser rescatista de personas nefastas a la humanidad.
Mi consciencia: Tury, no podemos escribir eso.
Yo: el máximo misterio de la humanidad es el amor.
Ciertamente de cada uno de todos esos errores (amores, amistades, romances, falsas amistades, etc.), si pudiera regresar al pasado, no sería para evitarlos, sino para determinar si hubo algo que no aprendí de ellos. No siempre somos el resultado de nuestro pasado, se me hace más que nos influencia al "yo" lo que aprendimos de los errores pasados, por supuesto con lo demás que decidimos aprender día tras día.



Definitivamente, prefiero quedarme aprendiendo de personas saludables, incluso si quizás algunas tienen sus momentos oscuros, pero sí sé que ninguna cercana es oscura en su totalidad.

En las palabras de Bertrand Russell: "In human affairs, we can see that there are forces making for happiness, and forces making for misery. We do not know which will prevail, but to act wisely we must be aware of both." Podría traducirse así: "En las relaciones humanas podemos ver que hay fuerzas que luchan por la felicidad y fuerzas que luchan por la miseria. No sabemos cuál prevalecerá, pero para actuar sensatamente debemos estar conscientes de ambas."

sábado, 9 de abril de 2016

De liberaciones...


La introspección no deja de continuar, reiterando lo complicado de un patriarcado que no tiene nada de saludable. El "bullying", así se le dice hoy en día, no es más que una nueva forma simplificada de tratar de comprender lo que es violentar. Me da, a veces, la impresión de que el "bullying" es nomás una esa gran simplificación de las diferentes, diversas e intensas formas de lo que implica violentar a través del patriarcado, pues a lo largo de los siglos parece implicar un maquiavelismo taimado, enfermo de dominar, imponer, reprimir, doblegar, humillar, deplorar, ridiculizar, restregar a personas en contra de otra personas. Es algo muy complejo, no fácil de ver, menos de observar. Sin embargo, he visto mucho, he vivido algo, como para al menos tener la confianza propia de poder saber de que me existen personas con quienes simple y sencillamente puedo ser yo (incluso entre mis propias complicaciones). Esto es apenas un intento de mi más profundo agradecimiento, porque mi corazón puede estar enteramente desnudo ante estas adorables personas, y lo único que siento es un abrigo proporcionado por sus corazones. ¡Vaya vida!

miércoles, 9 de marzo de 2016

¿De lo inentendible tratando de ser descriptible?


Algunas veces me han preguntado sobre cómo me describo, nunca logro responder conforme a lo que se espera... Hoy en día quizás puede ser algo así como sencillo, pero no común en son de varios aspectos como lo fascinado por lo saludable de la vida a lo Eduardo Galeano, Jean Rostand, así como con dosis de fuerte influencia de Don Bach, Don Vivaldi, Don Mozart, Don Haydn, Don Beethoven, y otros artistas más recientes (en particular Sting y los de Rush, Pink Floyd y otros pocos, como Don Blades), a la vez en calidad a lo Cinema Paradiso, combinado con una personalidad a lo Draco (de "Dragonheart", por cursi que lo parezca), con esa Doña Di Franco que me vibra tanto a una Doña Juana Inés de la Cruz, con las que un Don Gould quizás les hubiera interesado leer, pero rompiendo esquemas que ya quisiera yo romper en compañía de cierta fotografía que también me respira y nos respiramos en un posible relativo unísono de lo que es vivir, porque entre tanto, nos acompañamos en lo saludable, al menos quizás un poco y que ojalá que se pueda mucho más porque tampoco es en cuanto a compartir el corazón en cantidad, sino en calidad saludable a lo Draco con fundamentales dosis a lo Don Sagan y Don Hawkings.

Tengo la impresión, por enredado que parezca, de que hay dos personas que entienden completa y absolutamente lo anterior, tanto literal como metafóricamente, dándole el privilegio de la duda a otras pocas más. En fin, todo se puede simplificar en respeto.


Hago constar acá que la música, poesía, ciencia y demás artes, solo se me traducen a veces en la fotografía.

sábado, 20 de febrero de 2016

De luchas y superaciones...


Ciertamente tan joven y tan mujer, tan atenta y dinámica pero a la vez tan dolida, con una sonrisa noble entre el sufrir y las dificultades, retoma paso a paso, a veces con escepticismo, fuerzas en el nutrir de su luz. Respirando constantemente también lucha por conservar su juventud, su curiosidad. Se cansa a veces. Parece no tener expectativas, ni esperanzas, aunque ese aliento constante, ese latir, esa mirada, esa luz tan fuerte que aún no conoce del todo, la nutre en voluntad de vida.

A veces tiene miedos, a veces solo teme. Día a día se conoce más a sí misma, quitando de su vida a toda persona destructiva. Su corazón no deja de sentir su propia luz. Sigue creciendo esa niña a la que la vida la convirtió en mujer.


martes, 9 de febrero de 2016

Otra despedida...


Travieso, juguetón, atento, curioso, a veces algo payaso, noble, alegre, con impresionante fuerza, pesando quizás más de 120 libras, no pudo ser detenido por su última pasión. Se escapó por última vez y en una carretera la muerte pasó y se lo llevó.

Adiós compañero.

sábado, 6 de febrero de 2016

De serenidad y armonía...


En la complejidad de cada tarde, porque no hay forma de que me sienta completamente despierto antes de las 11:00 am, en algunos momentos alguna siesta logra convencerme de que debo dejarme seducir por ese descanso tan saludable. La verdad, no me cuesta obedecerle a esa seducción. Se complica a veces con esos colores, esos detalles de las luces de los atardeceres en los que a veces me opongo a la siesta, quizás por supuesto capricho, quizás por nomás querer vivir esas luces.

A veces hay tanto que no se puede compartir solamente a través de una foto, porque es solamente de vivirlo.

lunes, 25 de enero de 2016

¿De sentir y/u observar?


Durante varios años, algunos familiares me insistieron en que debo volver a la biología. No puedo, pues aparte de haberla dejado atrás, me despedí de ella por haberla cambiado por la fotografía. A veces se me figura que sí puedo intentar describir esa pasión hacia las ciencias a través de la fotografía, o bien a todo lo que implique el uso del sentido común, a veces no. A veces, solo fotografío lo que siento, a veces fotografío lo que observo, a veces son lo mismo, a veces todo eso es mucho más.

viernes, 22 de enero de 2016

De mujeres (III)...


Dejó su celular a un lado y empezó a compartirme más de su vida, de esos errores que a su temprana edad le han tocado, tanto propios como ajenos, porque los ajenos le han resultado en golpes duros. Le ha hecho frente a todo lo que le ha tocado... También, conversamos de sus intenciones de vida, de lo que quiere lograr, de lo que quiere descubrir. Parte de esas lecciones, resulta que la más fundamental es aprender a quererse a sí misma, nutriendo el amor propio, algo que toda persona debe aprender, independientemente de su edad. Así irá, aprendiendo, creciendo, siendo también ejemplar, así como otras grandes y queridas mujeres, grandes y queridas amigas.


sábado, 9 de enero de 2016

A distancias, de distancias, también de cercanías...


Niños mueren en algún lugar, en algún momento, en alguno de tantos días, así como ha sucedido en tantos días de tantos años, de tantas décadas. Tantas otras personas, también. Amores nacen y mueren, en algún lugar, en algún momento, en algunos días de tantos años, quizás no en tantas décadas, quizás sí. Lo que implica justicia, no sé si muere o nace, porque la verdad no sé si existe, pese a que la quiera y la desee tanto.


jueves, 7 de enero de 2016

¿Algo de justicia?



No es fácil luchar por fotografiarla cuando se le asiste en lo que hace, porque surgen temas como qué tipo de música se pone de fondo, que si los picheles de agua, que si la sal, que si la pimienta, que si la mantequilla, que si el pan, que si las velas, que si las luces, que si los adornos, que si hay que ofrecer alguna otra bebida, que si los Nenes, que si los otros Nenes, que si hay interrupciones, que si hay llamadas telefónicas, que si las incomodidades, que si las carreras, que si todo está bien, que ¿qué más? ¿Más? ¿Acaso paramos?

En esas dinámicas, se me cruzan tantas imágenes que quiero capturar, que se me escapan por no estar lo suficientemente preparado, porque lo que ella crea, merece, como mínimo, una justicia fotográfica total y absoluta.

Hubo una pareja de señores, de York, Inglaterra, que la llamaron y le expresaron que son conocedores del buen comer, que han viajado alrededor del mundo, que han estado en los mejores restaurantes de las ciudades más cosmopolitas, porque el comer bien es su pasión. Ellos, como si fueran niños ante una maravilla, le expresaron que no tiene nada que envidiarle a ningún chef de renombre. Ella, sonrojada, pálida de la sorpresa, me dijo: no me digás "te lo dije". Ella sabe que se lo he dicho, con la diferencia que yo no he estado en todos aquellos restaurantes, ni lugares en los que los señores Taylor han estado. Ella aún no cree lo que los Taylor, de corazón, le expresaron. ¿Cómo hacerles justicia a ellos tres?

En el aspecto culinario, ella no tiene comparación, como tratar de comparar la música de Ani DiFranco o un David Byrne con yo qué sé de tipo de música popular. Ella es su propio género. ¿Cómo hacerle justicia?