viernes, 17 de noviembre de 2017

Sobre algunos recuerdos...


Hay ciertas películas en las que no deja de haber alguna que otra analogía sobre recuerdos en diferentes momentos que involucran una pasión. Por ejemplo, sin rayar en clichés, la pasión musical en "Whiplash" es análoga a mi pasión en la fotografía, particularmente en expresar, en un ambiente en el que la misma es irrelevante para muchos de sus seres queridos. La película "Eddie The Eagle" me recuerda ese impulso perspicaz y tenaz de no parar, independientemente de las dificultades, sin "ser el mejor", así que son la pasión y dedicación algunas de esas que se conjugan en el explorar de los límites propios. Bueno, tampoco es lo mío lo de concursar o competir, pero sí contar con alguna habilidad expresiva, un lenguaje propio. Por último, en este breve intento "ilustrativo", la película "Cinema Paradiso" encaja en analogías de pasión hacia un arte y la lucha por amar, en donde el competir, otra vez, no es importante, pues lo esencial es sentir, no quedarse quieto, proponer, descubrir, siempre con cariño, con amor, con o sin miedo, sin el afán de buscar popularidad, fama, innovación, o cosas de esas.

Me da la impresión de que algo en común en esas películas es cierto rasgo de estoicismo en cada uno de los personajes principales, algo de ese "vivir lo que toca vivir" a como venga, aprendiendo lo que se pueda, lo más que se pueda, incluso cuando son muchos los sucesos sumamente duros que ocurran a la vez, lo que me hizo recordar las películas "Unbroken", "Seven samurai" y "Life of Pi".




lunes, 13 de noviembre de 2017

De trabajo ajeno...


No siempre pasa, pero sí pasa con cierta frecuencia el plagio de alguna de mis fotos, o fotos de alguien más. Una de las más comunes creencias es que si una imagen aparece en internet es que tiene que ser de dominio, acceso y disponibilidad de todos. Hay incluso personas que tienen altos grados académicos que plagian, no digamos casos mucho peores como colegas fotógrafos fomentando tal delito, con algunos comentarios típicos como "Ni buenas son sus fotos". Sin embargo, las plagian. El plagio es otra forma de violentar.

Uno de los fundamentos éticos en cuanto a autoría es respetarla, sea cual sea. Así pues, espero estar alejado de personas que no tienen consideración alguna del trabajo y/o autoría ajena, independientemente de qué tan inteligentes sean, porque no lo hacen por respeto, ni por consideración, ni por algún aspecto que pueda implicar humanismo. Aún peor resultan las personas que utilizan tu trabajo y le agregan algún tipo de "derecho legal", que lo jode todo aún más cuando dicen que no es tu "copyright"... Te plagian tu pasión y hasta la vida, que para mí son sinónimos.


jueves, 9 de noviembre de 2017

De despojos (III)...


Aquella niña siguió con los años, tratando de crecer, pero también logró escapar de algunos pasados. Fue ella quien creó y crió más vida, sin siquiera lograr concebir cómo la vida, hasta con nietos, décadas después, la tenía viva.

Con un solo caso que hubiera existido en la historia de la humanidad, como el de esta niña, tan despojada de todo, es demasiado. Como especie, somos arrogantes, petulantes, destructivos y hasta autodestructivos. Somos una especie egoísta, ególatra, sin escrúpulos, que despoja y se auto-despoja.

Sin embargo, hay personas que nutren la voluntad de cambiar, que por lo tanto nutren esperanza.

¿De diálogos?


En aquel septiembre...

- Te juro que de no ser por mi hijo, ya me hubiera zampado un tiro en la cabeza.

- Mano, no, vos...
- En serio, te lo juro, de no ser por mi hijo, sí, ya me hubiera dado un tiro en la cabeza.
- Maaaaaaaano. Tenés amigos que te queremos, familia que te quiere...
- Sí, te lo juro. Ya me hubiera zampado un tiro en la cabeza de no ser por mi hijo.

Al día siguiente...


- Buenos días.

- Buenos días.
- Qué noche tan dura la de anoche.
- Sí, hasta dijiste varias veces que de no ser por tu hijo, ya te hubieras zampado un tiro en la cabeza.
- Sí, es cierto.
- En serio, ¿es eso lo que sentís?
- Sí.
- ¿No tenés nada de agradecimiento a la vida? ¿A tu familia? ¿A tus amigos? ¿Nada?
- No. Nada.

"No son los acontecimientos los que perturban a las personas, sino sus juicios sobre ellos" ("it is not events that disturb people, it is their judgments concerning them"). Epicteto.












miércoles, 8 de noviembre de 2017

De despojos (II)...


Aquella niña había crecido algo, no mucho cuando empezó a tener hijos. No solo le habían violado y despojado la vida, ahora la vida la "obligó" a dar vida.

lunes, 6 de noviembre de 2017

De despojos...


Ocho años teína cuando un "señor" abusó de ella, sobre todo, sexualmente. Obviamente fue también despojada. Aunque en este caso el criminal fue a prisión, la mayoría de crímenes quedan impunes. Sin embargo, con la coyuntura actual, pareciera de que toda víctima debe estarle agradecida a sus violadores. Aquel violador, hoy no ingresaría a prisión, pero la niña sí, por ella ahora ser considerada el delito.

lunes, 30 de octubre de 2017

De poco, algo más, o nada...

Hay gente que siempre tiene complicaciones de vida que son muy fuertes, y no por ello le resta importancia a lo que nos toca vivir. Aunque son de naturalezas diferentes, no cualquiera entiende desde el violentar más simple y sencillo hasta el más complicado, no digamos cualquier solapada combinación.

Ya se me venía desbaratando la vida por varios sucesos, incluso aquellos en los que se me expresaba que mi presencia no era necesaria, ni indispensable, también de parte de algunos familiares inmediatos, no digamos por otras situaciones. Todo esto era en supuesta hermandad, o familia, o "familia". Así se dieron las diversas reiteraciones, unas tras otras, con diferentes palabras, en diferentes momentos, total y bruscamente enfatizadas por el único compartir con una de las mascotas, cuando para mí fueron todas las mascotas y otros momentos, y con muchas otras personas. Igual, posiblemente por tendencias de paranoia, quedará la interrogante de qué estoy haciendo, qué haré sobre el pasado, con dosis altas de victimización, con un gran lavado de "manos". De momento, hay ya muchos rumores que se manejan como verdades. No queda otra que aceptar la posibilidad de que si llega realmente necesario tener que defenderme, aunque no lo quiero, creo que no lo haré. Pero, el violentar tiene sus formas sutiles de actuar. Que venga lo que venga... Empero, aún hay cosas que me confunden. Aún hay cosas en las que las lágrimas solamente me bañan. Aún hay cosas que no entiendo. Aún hay cosas que sé que no bastó que yo diera, como esos años dados, en los que hubo momentos compartidos, o que yo consideré compartidos, momentos en los que también me tocó resolver algunas emergencias, algunos sustos, así como lidiar con personas nefastas, y ya no recuerdo qué más... Resulté, nueva y reiteradamente, irrelevante, con también gran diversidad de énfasis en que no era mi casa, y que por supuesto no era mi casa, menos mi hogar, así que como se suele decir, mucho retrasé despedirme, hasta en desesperadamente auto-despedirme. No era auto-boicot, era el inicio de un recordatorio de que sí hay ciertas reglas civilizadas, de cordialidad, de respeto, de humanismo que hay que tratar de recuperar y nutrir. Así pues, paso a paso, han continuado los días, el vivir, aunque ahora sin mayores sustos.

No recuerdo cada uno de todos los detalles de cada susto de vida que me ha tocado, ni de cada uno de aquellos de muerte. Sin embargo, los de muerte sí que han sido tremendos, intensos, cargados, algunos prolongados, pero aún así, hay otros sustos de vida en los que hay que tener que decir adiós y ver cómo se avanza conforme la voluntad de curiosidad de vida se sigue nutriendo. Sí, hasta a la voluntad misma hay que nutrirla, pues no es la esperanza lo último que se pierde, si no que bien pueden ser ambas a la vez, o quizás solamente la voluntad es lo último que deba perderse. No sé.
No puedo cambiar nada de lo ya vivido, y aunque a veces hay palabras que retumban de ciertos seres queridos, en que no cambie nada de mi ser, la realidad es de que no puede haber cambio si no hay aprendizaje, y viceversa. Un amigo quizás lo plantearía de la siguiente forma: el cambio es directamente proporcional al aprendizaje, y son mutuamente implícitos. Sí hay cosas que tengo que cambiar. Tampoco puedo ser parte de un eterno e interno 'statu quo', pues como dijo Heráclito, "Lo único permanente es el cambio." Podría hacer un inventario de lo más relevante, pero no es el caso, no es lo que pondera. De lo que siempre estoy seguro que he dado, a como haya resultado, ha sido con el corazón, solamente porque no he podido siempre dar cosas materiales. No se puede todo.

Tomando la frase de Oscar Wilde, que parece también estarse poniendo de moda, "regala tu ausencia a quien no valora tu presencia.", la modificaría a algo así como "tu presencia es tan valiosa como lo saludable que mutuamente se comparte". O, bien, "si respetuosamente se te valora, valora el mutuo compartir, que implique el mutuo crecer." Lo cierto es que me fui, pero como que también hubiera quedado una invitación abierta a una satanización hacia mí, por proteger el amor propio. Bueno, sustos de sustos, hasta de amenazas indirectas me he enterado, pero no es de preocupación alguna, pues hay una tendencia muy real a la frase "perro que ladra no muerde". Sin embargo, no es de menospreciar hasta las indirectas, pues siempre hay gente fanática que puede ser el equivalente a los seguidores más fervientes de Hitler, quizás por carecer de criterio propio, o quizás de vida propia.

Regresando a este manifiesto parcial, de tantos en este blog, resulta que en un país como el nuestro, son pan y tortillas del diario vivir que se te humille y denigre. Que se te respete, solo por ser humano, es de humanos. La dialéctica sobre amor universal, cuando lamentablemente ni la justicia universal existe, es análoga a llegar a conclusiones a partir de creencias o suposiciones, versus a través de un crítico observar y crítico pensar. Ojalá el amor y la justicia fuesen lo mismo. Igual, de esto no sé si sé algo, pero sí sé de personas que tienen una noción saludable de lo que es justicia, eso también trato de nutrir.

Otra cosa que me ha tocado estar aprendiendo es muchísimo sobre misandria y androfobia, combinada con misantropía, que obviamente, en los pocos casos vistos, que resultan de un eterno patriarcado, son muy taimados, con una astucia única, aparte de la combinación de tantos otros factores destructivos de la especie humana, como los rasgos de disociación, rasgos antisociales, rasgos bipolares, etc. Ah, sí, cierto, dado de que sí fui de conveniencia, pues eso sí explica la diversidad de criminalización maquiavélica hacia mí. Haber dado varios años de mi vida, a como me haya tocado, lo complicado de entender, dentro de mis propias contradicciones e imperfecciones, es que no dejo de estar agradecido por lo que viví y aún me toca vivir, en la medida que la genética me lo permita.

De momento, en lo que llevo de haber salido de haber dado una donación, si así se le puede decir ahora, de unos buenos años de mi vida, en un poco más de un mes ha pasado tanto, que no sé cómo describir algo de todo esto tan reciente. Una muy querida amiga me comentó que es porque lo he provocado, nada más con no permanecer estático en un lugar. Me gustaría pensar que el amor propio me llevó a no ser cómplice de lo que no puedo controlar, pero de sí intentar tener cierto control sobre lo que sea en lo que se me pueda ir la vida. He tenido sueños pendientes, no me había percatado de que la fotografía no me basta, aunque me ayuda y nutre en el respirar. No puedo conformarme, aunque no sea hiperactivo, a nada más haber estado tan ermitaño. Por muy descuidados mis sueños (y algunos olvidados), también mi corazón, y ya no sé qué tanto más, por muy complicado y destructivo que pueda darse algo, por muy horriblemente oscuro que todo se pueda poner, ha resultado que en estos pocos días han habido buenas dosis de alegría y plenitud, hasta han habido abrazos de corazones a corazones.

La vida misma me sacó, y casi me hace bailar, casi me hace cantar. Perdón, me hizo cantar. Me hizo capturar más momentos con mi cámara. Me hizo visitar lugares olvidados. Me ha hecho interactuar con personas que había descuidado y que siempre nos hemos acompañado, como si el tiempo no hubiese pasado... Solo sé, simple y sencillamente, que de corazón estoy agradecido con estas personas con las que el cariño, el aprecio, el respeto y el cuidado son genuinos y que la reciprocidad es mutua y amena. Tan importante ha sido también, de manera estructuralmente esencial en mi vida, que muchas personas que conocí en estas nuevas exploraciones, me recuerdan de que hay una hermosa bondad, una hermosa voluntad de tanto en la vida, que me generan más curiosidad de todo lo que ojalá logren en sus vidas... Recuerdo algunas miradas y se me vino que noté esa ansiedad porque haya mejoras, y que hay gente batallando con que algo mejore. Hay personas, genuina y verdaderamente nobles, constructivas, maravillosas, geniales, encantadoras, sí, de encantar, que sorprenden, que viven con ansias de mayor aprendizaje. Nuevamente, no cualquiera genuinamente observa, aunque también, no cualquiera genuinamente siente.

Y, encima, aparte de todo lo anterior, otra fuerte y constante interrogante que me hago es si he sido realmente justo en, y con, cada foto que he hecho, pues siempre es lo que intento. Es mi cometido, mi misión, mi perspectiva, mi lenguaje, mi mente, mi pasión y mi corazón. Me gustaría pensar de que la posibilidad de juzgar lo más profundo de mi ser está real, esencial y fundamentalmente, en cada foto que he hecho. Pero, nunca lo sabré. Realmente, dudo mucho si quisiera saberlo.

Disculpen, perdonen, por favor, a este no-escritor, aunque sí fotógrafo, por las redundancias, incluso por las contradicciones, pero con un ojalá de algo de esperanza en cuanto a algo de congruencia, algo de simpatía, algo de empatía, mas con voluntad, así como algo de coherencia, algo de consistencia e insistencia, algo de entereza, algo de integridad, y algo de humanismo en esta rebeldía hacia la vida a través de algo de fotografía, con algunas que otras palabras que nada más hay que sacar. Que venga lo que venga, pues considero que, a estas pocas alturas, el augurio destructivo que se me pueda desear ojalá sea demasiado bueno como para causarme un infarto más.

Salud.





Así que, a sugerencia de algunos textos de Don Eduardo Galeano, apenas unas locuras por si alguien también es sentipensante...







Otra vez, pero otra versión...





martes, 17 de octubre de 2017

De puntos suspensivos en la vida...



Con esto de que se está poniendo de moda la frase "Hay ausencias que representan un verdadero triunfo", de Julio Cortázar, pues sí, a veces pasa, y pasan otras cosas, y más cosas, en diversas situaciones que, nuevamente, no cualquiera observa, pues no necesariamente hay una única y absoluta perspectiva en cuanto a cada hecho que ha existido. Peor aún, justificar cada perspectiva tal cual, sea cual sea, no deja de ser una evasión del observar detenida y cuidadosamente los hechos, no digamos saludablemente conversar sobre cualquier hecho, o tema, o locura, o ficción, o ciencia ficción, o solamente música, o solamente, redundando, conversar.

Más que cualquier universalidad, bastaría que con algo tan simple y sencillo, como la voluntad de conversar, se lograra algo genuinamente innovador en este mundo, no digamos si ojalá realmente la justicia fuese lo absolutamente universal. En fin, se vale soñar.

¿De intuición racional?




Alguna vez alguien me preguntó sobre el por qué me fui a Belice para estudiar la secundaria. En ese momento, tenía doce años, y, sorprendentemente, a mi familia le pareció buena idea, sobre todo por aprender más del inglés, pues un año antes, en dos meses había aprendido algo de lo básico de ese lenguaje. No sé quiénes llegaron a imaginarse que el "por qué" no tenía nada que ver con aquella decisión, sino que el "para qué" sí lo fue el todo. Era para evitar tantísimo de lo que ya había vivido, así que en combinación con el inicio de la loca y caótica adolescencia, en Belice estudié la secundaria, sí, el high school, en un son de otro mundo que años después me serviría sobremanera. Así que, ése "para qué", no tenía nada que ver con mi pueblo natal, que para ése entonces, no estoy seguro si ya le habían asignado la categoría, por definición, de ciudad, pero sí estaba relacionado con ese aspecto intuitivo de supervivencia por tanto caos y desmadres ajenos a mi.

Tanto de aquello, en ese crecer, con tanto de lo de hoy y del "hoy", el violentar solamente cambió de nombres, de alguna que otra faceta inesperada, gracias a la ceguera del corazón, mas no por la visión y atención de la intuición, que precisamente me resulta en un constante recordatorio de las consecuencias de cada decisión que he podido tomar por mi propia cuenta, versus las decisiones tomadas por mí. Sí, ciertamente tengo la seguridad de que en los casos acertados, la intuición se ha conjugado bien con el razonar, en formas tales que no tengo la más mínima idea de si algún día lo podría describir. La intuición ha tenido mucho aprendizaje, quizás con más insistencia en hacerse notar en el presente, con merecida atención de escucharla y razonarla, con cada situación complicada que ha surgido, que a veces ha sido una reacción inmediata, y en otros con una reacción retrasada. No hay fórmula mágica, ni con el resistir en el vivir, porque con tanta muerte, solo la muerte puede. Pero, con la vida, cuando la voluntad y la esperanza danzan, puede ser que se arme una fiesta de explosivo vivir. La muerte, tal cual, siempre hace lo que se le antoja con esa finalidad, pero la vida es más diversa y compleja. No cualquiera genuinamente vive.



Cada error y cada pérdida...


La vida se vive conforme podamos, entre lo que aprendemos de nuestros errores y lo que logramos en esos momentos de sentirnos con plenitud de vida. A veces se nos desbarata todo por nuestros errores, a veces por los errores de alguien más, o por sus acciones. 

A veces, con unos pocos amigos muy cercanos, me guardo algunos errores, otras pocas veces sólo quedan en algún baúl no compartido. Puedo, al menos, contar con que los baúles de mis errores que comparto, son cuidados por pocos y maravillosos seres humanos.

Lo demás, es lograr compartir lo poco que puedo, en buena fe, siempre con ciertos riesgos, siempre viviendo.

Aquí...



Con esto que se suele decir de vez en cuando: más vale que digan "aquí huyó" que "aquí murió", prefiero que cuando la muerte me lleve, digan: "aquí amó y fotografió",  que "aquí huyó." 

No sé qué viene...



No sé qué viene, ni qué vendrá... Solo sé que lo mínimo preparado en mi vida para lo que venga es mi fiel compañera, mi cámara. Nos hemos ido en aventuras de diversas naturalezas, de diversos retos. No podemos describir lo que pasa, a menos que sea con las imágenes que surjan. Hay casos en los que las imágenes resultantes y yo no nos entendemos, quizás haya algún desfase por algún lado. Ya pareciera que fuese un debate entre lo que es amor real versus amor platónico. Sea como sea, en bien o en mal, siempre me sorprenden esos desfases, siempre me enseñan algo.

Los demás acompañantes de mi cámara no siempre viajan, quizás por sus berrinches o porque ella y yo queremos viajar solos. Sí, solitos, ella y yo. Yo y ella. Herramienta sí que lo es, un objeto nomás, que se traduce a un lenguaje cuando hay una foto que me tiene algún significado.

Un poco sobre retos...


Algunos días atrás una amiga me encargó averiguar precios de hamacas para niños. Pasan los días y al ver otras familias que no había visto en tantos años, que en esto de reconocernos, compartir, redescubrir, y poner al día nuestras vidas, sigo con varios aspectos claros en mi vida. Uno de ellos es, obviamente, la fotografía como mi propio lenguaje; otro es, no tener hijos; y, el más importante, es que no ha parado de haber una evolución en mi vida que siempre me permite crecer, y que la curiosidad no se me va, que aún queda muy viva, muy dinámica, aunque a veces con cierta cautela. Lo de la cautela quizás sea por cierta madurez, o quizás por ciertas experiencias de vida. Quizás no por gusto es que han habido sustos de muerte y de vida. Eso sí, buenos sustos, de aquellos de calidad versus cantidad. 

De andar pensando en ciertos ojos, ya me perdí en lo que quería compartir. A veces la timidez invade, pero es uno de esos retos dignos de dejar atrás.

miércoles, 11 de octubre de 2017

De niñas, y ¿algo sobre justicia?





Violentar no es solamente "bullying", sus matices son diversos y en Guatemala mucho pasa desapercibido, incluso también condenando y sentenciando a las víctimas. La violencia carcome, hasta mata niñas. Los responsables mayormente son hombres, que si no las mata, les roba la vida, causando daños permanentes. El patriarcado siempre implica violentar.

No hay una fórmula mágica para resolver tanto problema. No se resuelve tampoco con amor, en cualquiera de sus matices, ni el llamado universal, que esto último me suena a dogma religioso. Se me hace que el amor real debe ser aquel que implica un genuino sentimiento de justicia, pues quizás es lo único que pueda generar introspección y reflexión. Al menos, sí sé que con las amistades netamente saludables, el cariño, aprecio, respeto, simpatía, empatía, amor y justicia, también van acompañados de un compartir de todo, sin juzgar, aunque sí colaborando mutua y recíprocamente con la introspección, reflexión, auto-crítica, crecimiento, desarrollo, evolución y sentido común, en un constante agradecimiento de todo ese saludable existir.

No basta únicamente el amor, en ningún aspecto, aunque pueda llegar a ser necesario. No basta tener voluntad para romper esquemas, no basta la universalidad de lo que sea si es que no hay un verdadero sentir de lo que es justicia, pues solo las acciones pueden demostrar si llegara a existir. Ojalá que el amor y la justicia lleguen, al menos, algún día a ser sinónimos. De repente, en ese entonces la especie humana pueda romper sus propios patrones.

Sin embargo, la esperanza en una evolución de la especie humana no radica en el patriarcado, ni el matriarcado, sino en todo lo que actualmente se debe hacer justamente en pro de la niñez, en particular de las niñas, pues por siglos el patriarcado ha llevado a la especie humana a un caos y desastre intra-especie, tanto como inter-especie.

sábado, 30 de septiembre de 2017

De libros...


La experiencia de haber negociado algunas fotos para las ediciones del libro en la imagen de arriba, fue genial. Se dio con personas cordiales y civilizadas, hasta contrato firmamos. Es un libro producido en México.

Si recuerdo las experiencias en Guatemala, va una tras otra, en buena diversidad de atropellos. Pero, lo que resalta en Guatemala es que las personas que han violentado mi trabajo, tienen un talento muy especial en victimizarse. Esto me lo recordó un cuate que me dijo que cada cierto tiempo peleo (no físicamente hablando) con personas. Le pedí que por favor me ilustrara. Para cada caso, resulta que las personas violentaron, de una o varias formas, mi trabajo y/o contribución. Me parece, nuevamente, que en este país, tener que defenderse es sinónimo de ser el victimario, no digamos si es necesario tener que protegerse con la ley misma. No sabía, por ejemplo, que acorde a los estándares esperados de mí, mis patrones de defensa o protección, casualmente coinciden con cada caso de violentarme directa o indirectamente. Tampoco sabía, por ejemplo, que mi reputación por tener que defenderme es netamente de conflictivo. ¿No es también demasiada coincidencia que el término conflictivo ya hasta se ha corrompido en otros casos de diversa magnitud? También parece que el término conflictivo fuera sinónimo de resentido, en cuyo caso, de existir un claro sentido de justicia, definitivamente el mundo podría ser un poco mejor. Lamentablemente, la especie humana es la más injusta.

Y, así es como alguna vez alguien me dijo, si no estás conforme y en paz en Guatemala, ¿por qué no te vas a México, o a otro país? Le respondí, si pudiera, ya me hubiera ido otra vez. No se trata de irse a otro país. Se trata de tener que defenderse, de no conformarse con el eterno 'statu quo'. Defenderse, de lo que sea, no debería de ser necesario, sobre todo si hay respeto genuino.

sábado, 9 de septiembre de 2017

De pasados presentes...


No recuerdo cuándo fue la última vez que vi a un repartidor de pan en bicicleta. Quizás pueda ser porque hay cosas de aquel pasado que me resultan incómodas por la violencia que se supone que debía ser normal. Probablemente es una combinación de tantos factores que incluso me representan varias memorias rescatables de un introvertido altamente confundido por sí mismo, como por toda persona que interactuaba conmigo. Tanta suposición respecto a mí, de quién era, cómo era, por qué era, para qué era, versus quién se quería que fuera, con esa combinación de cómo se suponía que debería ser, con por qué y para qué debería ser, ya era en sí todo muy confuso, porque nunca cumplí con las expectativas, nunca estaba a los niveles que se requerían de mí, no digamos los que se exigían. No recuerdo alguna satisfacción mía, en cualquier momento de aquel pasado de infancia, que fuera enteramente mía, que pueda recordar algo similar a que fuera por mí y para mí, excepto quizás cuando a los doce años me fui de mi tierra natal, para estar algo lejos de todo.

Hoy en día, no varía mucho el asunto, pues de todas formas no estoy, ni estaré a nivel de nadie. Son apenas algunos matices y contextos los que difieren, solamente es de fingir demencia, no discutir, quizás ni dar explicaciones de nada, porque conversar/dialogar no es lo más común, o lo genuinamente correcto, aunque sí se pueda. No es de superioridad o inferioridad, ni de intelecto o no, ni de ser o no cultos, ni de ser o no eruditos, ni de ser o no "viajados", ni de ser o no conocedores, ni de ser o no genios, ni de ser idiotas, ni torpes, ni de ser "leidos y escríbidos", como en broma lo decía mi finado padre con quien teníamos inmensas diferencias y de todas maneras que él y yo genuinamente conversáramos era una utopía, no digamos con quien se suponía que hubo más cercanía. No es reclamar, es nada más un intento de tratar de describir algo del pasado, que tiene muchísimas similitudes con el presente, solamente que los actores son diferentes por el tiempo, espacio, contexto, etc. Nada más.

No con cualquiera se conversa, porque no cualquiera respeta solamente por pureza y noble convicción. No es de superioridad, ni inferioridad, es de compañerismo genuino, noble, puro, respetuoso, gentil, cariñoso, ameno, tierno, apapachador, que hasta se respira la confianza desde lo superficial y hasta lo más interno. 

Da igual, se dice para demeritar algo o todo. Debo estar, otra vez, demasiado cansado. No cualquiera entiende, no cualquiera siente algo de todo lo anterior, menos aún alguien que entienda y sienta todo lo anterior, independientemente de si tiene genuinamente la voluntad de sentir y entender. Sin embargo, hay esperanza de que incluso exista la voluntad, no sé de qué, pero ojalá sea de al menos compartir algo saludable.

Sin embargo, no a cualquiera le importa algo de todo lo anterior, porque si así fuera, la riqueza del compartir sería recíproca, o es que da igual y/o "da igual".

En fin, aún queda algo de salud, incluso con una cerveza.

sábado, 12 de agosto de 2017

¿De nunca?



No recordaba lo que es sentirse inexistente, tampoco percibir que soy de indiferencia. Se vino todo, por un recuerdo en el que en el supuesto son de broma, se decía que mientras esté yo presente, siempre iba a ser de utilidad, que iba a ser explotado, abusado, porque precisamente eso es lo único para lo que soy de utilidad. Aparte, pues por ser parte de la familia, es mi obligación cumplir con lo exigido... Irónico esto de la familia. Irónico también el concepto de familia, versus mi realidad de familia.

Vaya lección, el mundo parece no estar diseñado para vivir, sino para existir en función de la utilidad. De repente, si fuera ciencia ficción, no caería nada mal irse a otra utopía.

domingo, 11 de junio de 2017

¿De un exilio?



Fue una tarde que pudo haberse dado en el 2002. Aquella casa, que en su medida había sido familiar, irónicamente este 2017 dejó oficialmente de serla. No muchos lo hubiéramos considerado de esa forma, era inevitable que sucedería, no por voluntad mía, si no por alguna voluntad psicótica, si es que se le puede identificar de esa forma, o quizás peor. Así que, en ese son de desmadres y caos, lo que quedaba de mí en aquella casa, se me pidió que yo lo retirara. No me negué, solo pedí que se pusiera todo bajo techo, quizás en el garaje. Mi solicitud fue excesiva. Lo que había considerado yo que había quedado almacenado en aquella casa, fue colocado en la calle de enfrente, allí no muy lejos del garaje.

Solamente en esa calle, a la intemperie, quedó lo que fue considerado que eran mis pertenencias. No bastaba, no podía quedarme callado, así que solicité que todo lo que implicara mi nombre, mi presencia en cualquier aspecto, en cualquier momento de nuestras vidas, no debía quedar en esa casa. Se supone que ya no hay nada de mí, allí, en ese espacio supuestamente remodelado, en ese espacio que supuestamente fue familiar. Debe ser, quizás para quienes habitan esa casa, la aceptación de una ausencia total, de un despojo inmenso de vida, de la liberación de lo no moldeable acorde a su voluntad.

En esos valores ajenos a los míos, en los que les resultó indiferente la inherencia de la herencia de diabetes, ateroesclerosis, glaucoma y cataratas, se les facilitó mi sentencia, a al menos, a un exilio.

Son pocas las familias que he observado que son unidas y de digna y saludable funcionalidad.

jueves, 18 de mayo de 2017

¿De sofisticación y cansancio?


¿Qué se supone que es la sofisticación? ¿Una máxima expresión del intelecto, cultura, erudición, humanismo? Los cánones varían acorde a los diferentes egos. Esos cánones de máximo desarrollo intelectual, que se supone que deberían implicar humanismo, parecen hoy en día tan relativos como el super ego de cada persona que lucha por demostrar de que sí es genuinamente inteligente, culta, conocedora, erudita, humana, etc., etc., etc... Etcétera.

Me quedo mejor con el escape de ser simple y sencillamente inferior a cualquier persona que se considere intelectual, culta, conocedora, sofisticada, inteligente, etc., cuando el humanismo anda en ausencia de alguna riqueza que pueda implicar compartir. Lo demás, bien puede ser imposición, como cuando los super egos siempre se liberan de responsabilidades, con justificaciones, evadiendo, siempre protagonizando, siempre combatiendo entre sí. Las conversaciones no existen, solo los monólogos que imponen. Pareciera una decadencia contemporánea, cuando es una decadencia de diversos matices, dada su arrogancia y petulancia.

Debo de estar cansado, otra vez. Agotado, exhausto, humillado, ridiculizado, desgastado, reducido, exacerbado de todo, es demasiado minimalista, demasiado poco para tanto sentir, para tanto observar. Es una miserable condena. No debo estar cansado. Estoy cansado. Ojalá la muerte deje de ser tan cobarde conmigo. Maldita muerte que no me lleva. Maldita vida que tampoco colabora con vivir.


sábado, 6 de mayo de 2017

¿De no poder?


La angustia puede ser desgarradora. Carcomen los nervios de ver tanto despojo de vida, porque en Guatemala, en este hermoso y bello país, como entre muchos, la complejidad es diversa, mas no sorprenden ciertas dinámicas...

No se puede hacer algo fuera de lo común, porque se te humilla.

No se puede tener libertad propia, de esa interna, porque resultas ser del diablo.

No se puede expresar con libertad, porque se te castiga.

No se puede cuestionar, porque a los dioses no se les cuestiona.

No se puede fotografiar, porque te arriesgas a que ni tu autoría se respete, no digamos más. Y, si haces fotos, tiene que ser como muchos otros, no puedes tener tu propio lenguaje fotográfico, pues es pecado capital.

No se puede saber algo que alguien no sabe, tiene que ser como mínimo, igual que lo que se supone que se debe y tiene que saber. Y, si no sabes lo que se supone que debes saber, entonces vienen las etiquetas de ignorante, inculto, no viajado, no conocedor, no tener temas de conversación, etc.

No se puede compartir, porque tiene haber más que solo eso, así que mejor evitarlo. Compartir ya parece sinónimo de sacrificar.

No se puede conversar, hay que discutir y debatir.

No se puede morir, sin pedir permiso. Ni se supone que mi padre murió por una embolia en la carótida derecha interna, porque se supone que no existe esta última.

No se puede aceptar lo que no se entiende, porque hay que aniquilarlo de una o de otra forma, incluso metafóricamente.

No se puede respetar, porque hasta algo tan elemental puede ser corrompido, rayando en que hay que estafar para ser de "respeto".

No puede existir el respeto genuino, sin miedo, sin tabúes, sin prejuicios.

No puede haber algo genuino, porque las suposiciones ponderan más que la realidad, algo así como amistad entre hombres y mujeres, o no tener hijos, o no querer casarse, etc.

No se puede ser hombre, ni mujer, en este contexto patriarcal, porque puedes ser poco hombre o poca mujer si eres diferente, hasta puede que resultes siendo estereotipado de misógino(a) o misándrico(a). Ni te sorprenda que hasta de ambos.

No se puede tener amor propio, porque se te condena de egoísta, aunque son cosas diferentes.

No puedes nutrirte de lo saludable de vivir, porque no es saludable ser diferente.

Así y más, tiende a despojarse la vida, deshonrándola. Le pasa también a la muerte. Y, así también, cada quien interpreta todo, acorde a su consciencia.

En el cansancio y agotamiento de uno perdido en su introversión, esto quizás sí se entienda... https://www.youtube.com/watch?v=nkk-O3OdsW8

Lo demás, puede bien ser irrelevante.

viernes, 24 de marzo de 2017

En la auto-aniquilación...


Con esto de quemar niñas, se conmovió mucha gente. Fue una aniquilación. Las acciones basadas en prejuicios superan a las acciones necesarias siquiera para sobrevivir, no digamos para vivir.

Tres frases se me vienen a la mente, de Don Isaac Asimov:

  • "Tus supuestos son tus ventanas al mundo. Frégalas una vez cada tanto o la luz ya no entrará".
  • "El aspecto más triste de la vida en este preciso momento es que la ciencia reúne el conocimiento más rápido de lo que la sociedad reúne la sabiduría".
  • "Solo existe una guerra que se le puede permitir al ser humano: la guerra contra su extinción".

En fin, no importa lo que opine, lo usual es que siempre será utilizado en mi contra.

De Nayo...


En los últimos años que viví en la Isla de Flores, no pasaba semana sin cruzarnos en algún lado. No sé si su estado de sobriedad era el mismo que estar ebrio. La verdad, nunca lo supe. Lo que sí supe es que vivir en Flores sin saludarnos, porque vivíamos a unos metros del otro, no era digno de decir que vivía en Flores. Se fue parte de la identidad viva de Flores, pero queda su memoria, en vivo, con su constante forma particular de sonreír.

sábado, 11 de marzo de 2017

Sobre el primo, Don Oswaldo...


Le decían primo por muchas razones, en particular por su forma de saludar. Pese a las complicaciones, todas esas usuales de este país, raramente no sonreía, permanecía con una tranquilidad, de esa por la que siempre hay que luchar por la vida. La muerte se lo llevó.

En este país, pareciera que la muerte es el pan nuestro del diario vivir, o del diario morir. Tan se lo llevó la muerte, quizás envidiosa también, porque quizás hasta a ella le sonreía. Siempre luchaba, nunca se quedaba quieto. La muerte se llevó a un primo, a un colega, a un compañero, a un hermano, a un hijo, a un padre, a un amigo, a un alumno, también a un maestro.

viernes, 24 de febrero de 2017

De sueños, o nada.


Sus miradas, no las recuerdo. Sus respiraciones, no sé si las conocí. Sentirnos, no sé si ocurrió. ¿Qué ocurrió cuando ni sé qué ocurrió en lo compartido?

Me hubiera gustado saber algo del sentir de esa libertad que observo y siento en aquella edad que hoy me es.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Aún, esperanza...


En ese misterio del tiempo y espacio, así como del tiempo y espacio de la vida y la muerte sé que en estos momentos no puedo estar a tu lado, acompañándote en el dolor. Con cada centímetro de distancia, que me parece un infinito océano, te acompaño. Y, en el fondo, no es de océanos, es simple y sencillamente de estar, así, justamente contigo, como en tantas veces has estado conmigo, también, así lamentablemente a distancia, acompañándome. Quisiera estar allá, en el frente a frente, acompañándote, en el ser y estar, y porque aún hay Esperanza.

Te acompaño.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Vivir...


Hizo locuras, vivió locuras, las transpiró a través de cada poro. Nunca se dio cuenta que cuando más viva estuvo, la muerte la visitó. No se la llevó, ni recuerda el susto. Doña muerte sutilmente le hizo saber lo que es existir. Vivir, hasta con cada poro, le quedó de tarea.

viernes, 16 de septiembre de 2016

Entre gotas y sonidos...


Dos gotas de vino se le escaparon, una al borde de la copa, la otra por un lado de su boca. Se limpió, lentamente, con una servilleta mientras no le quitaba la mirada al horizonte, le parecía hermoso, hipnotizador. Los colores del cielo se le confundían con sus sueños, o sus sueños con el horizonte. El silencio no podía percibirse, parecía que eran demasiados los sonidos de sus sueños con los sonidos de esa selva. No era una sinfonía lo que parecía escuchar, era la selva, su selva. No sabía exactamente qué escuchaba, hasta que el sonido del beso la despertó. Al día siguiente hasta cantaron.



viernes, 5 de agosto de 2016

¿Se vive la vida? O, ¿se vive la violencia?



La violencia se manifiesta en tantos matices que ya no sorprende que no hay que hablar, ni escribir, sobre cada suceso nefasto que ocurra. Como que está prohibido hablar y escribir sobre cualquier situación que pueda desatar casos de asesinatos de mujeres, niños, hombres, fauna, flora, solo porque los temas no son bonitos o de agrado. Quizás solo se quiere reiterar, que en otras dinámicas, muchos de nosotros ya estaríamos muertos, o que merecemos estar muertos solamente por cuestionar cualquier situación por levemente injusta que parezca, porque si cada situación realmente es injusta, entonces definitiva y absolutamente, de manera totalitaria, tenemos que estar muertos. Genial y astuta inhumanidad.

Pero, al menos, quizás supongo que aún existe algo de fotografía y algo de libertad de expresión.

martes, 2 de agosto de 2016

De chismes y ciencia ficción...


La naturaleza humana es tan diversa que hasta en los casos de carencia de sentido común, análisis y crítica constructiva, la imaginación es poderosa. A veces es tan poderosa que cualquier chisme y suposición se puede volver creencia, como usualmente sucede con los chismes, en particular cuando hay quién los crea. Algo peor aún, es que las personas divulgando los chismes se los creen tanto, que realmente los consideran verdades absolutas. Puede ser aún más complicado cuando hay malicia. Sin embargo, todo esto se presta, en otra dinámica, para una interesante recopilación y así intentar desarrollar una serie de ciencia ficción.

No cualquiera investiga, no cualquiera tiene esa curiosidad de determinar sistemáticamente si algo es real o no, haya malicia o no.

martes, 26 de julio de 2016

De cuestionamientos y suposiciones...



Hoy en día parece cada vez más cercano a lo imposible que expresar una opinión raya en no solo plantear un manifiesto, aunque a veces sean lo mismo, sino que también resulta que es prohibido cuestionar dogmas. Todo dogma es cuestionable, así como todo lo es.

En otra dinámica, lo importante es de que todo cuestionamiento merece ser considerado saludable, sin excepciones, pero cuando los cuestionamientos son considerados como una ofensa y/o amenaza a actitudes y/o tendencias autoritarias absolutistas, solamente es saludable reiterar la perspectiva y/o posición debidamente fundamentada. Redundando, nuevamente, de una u otra forma, cuestionar todo lo dogmático parece merecer una sentencia, condena y/o cosificación, en la que la cualquier posible libertad no existe, dado que las suposiciones tienden a ser más poderosas que los hechos. En resumen, creer es fácil, por lo que no cualquiera cuestiona.


jueves, 7 de julio de 2016

De mujeres (IV)...



Algunos días atrás fui invitado a visitar unos álbumes de fotos de un montón de aspirantes a un título de belleza, o no sé cómo se supone que es el nombre oficial del concurso, pero algo así, de esos de belleza. Dado que se me había dicho que las fotos habían sido hechas por fotógrafos artísticos me atreví al reto de verlas, sí, las fotos. Yo mismo he hecho alguna que otra foto de señoritas concursantes de certámenes similares, que no me resulta difícil retratar, pues son conversaciones con una cámara de por medio. Al menos así me resulta cómodo retratar, conversando, tratando de retratar sus expresiones conforme a su personalidad.

En fin, vi fotos, muchas, de las concursantes. Lo único en lo que puedo pensar es que no sé si he logrado hacerle justicia a todas las personas que he retratado. Quizás esperaba ver propuestas artísticas, pero prefiero retirarme a una fotografía que trata de hacer justicia. Cada evento de ese tipo, obviamente tiene su propia naturaleza derivada de un patriarcado muy generalizado. Seguro que deben haber contrapropuestas y seguro de que hay posibilidades en las que se trata de romper ese patriarcado con otras dinámicas en las que no se tiene nada que ver con el patriarcado, sino con la integridad, plenitud, congruencia, coherencia, consistencia, entereza, seguridad y auto-estima de cada mujer, y ojalá de cada hombre.

También, por lo que entiendo, el trabajo lo hicieron ad honorem con tal de compensarles mucha promoción. Parece que la hay, por todos lados, hasta de las patojas. Vi fotos que nomás me hacen pensar si las patojas realmente posaban de esas maneras por decisión propia, por libertad propia. Si todo también implica la decisión de cada una, ya podría ser otra serie de historias, pero algo me indica de que no. En lo personal, yo no podría decir que quiero denigrar a patojas como si son carne que se pone en oferta en algún mercado. Quién sabe si algún día alguien se dará cuenta, aunque es muy probable de que no les interesa reflexión alguna, porque a veces la fama nutre lo que más ceguera causa. Lo raro también es que no hay fotógrafas, solo fotógrafos.

Pero, ¿qué jodidos sé, cuando al menos sé que nada sé?