
Pasan las experiencias de vida, de una u otra forma unas se superan, otras no. En mi caso no sé cuáles no he superado, pero quizás no sean tan importantes. Ya no lo sé, o al menos no me he dado cuenta. Quizás el caso más cercano es cuando te refugiamos en nuestra amistad, te brindamos todo lo que pudiste, y has tomado decisiones que ahora te llevan a estar rodeado de gente, aunque siempre en soledad. Sé lo que sentís, sé cómo te sentís, sé que la soledad te ahorca porque ella puede más en tu ser que tu propia voluntad a vivir. Has decidido cultivar el dinero en una vida que ya no es la tuya. Te dejaste convertir en un títere de las circunstancias, de una dinámica en la que tus escapes siguen con tu fiel soledad. El dinero te está sobrando, necesitándolo siempre, para alimentar el ego de que podés hacer dinero, y tenés que lograr estar en un nivel económico cual cárcel de oro y diamantes.
Leés esto creyendo que se trata de alguien más. Sin consideración alguna asumirás que son otras palabras locas, que quizás no tengan sentido, pero recordarás todas las veces que te refugiamos, desde antes que se te muriera la persona cuya vida fue fundamental para vos. Sin darte cuenta estás viviendo tus propias estafas, tus internas y externas. Ojalá que algún día aceptés que hemos estado y seguimos siendo quienes en algún momento hubiésemos estado dispuestos a protegerte hasta de vos mismo.
Este 2012 te lo presenté desde hace mucho, te lo compartimos desde aquel entonces, hasta tu dios dinero te da. No obstante, te acompañan tu soledad y tus otras miserias por no querer cultivar lo que en otros momentos era lo que te daba vida: amistad y amor.














































