viernes, 28 de agosto de 2015

De destrucción...


En esa ocasión soñábamos con que lloviera, que apagara todos esos incendios que eran causados por otras personas, día tras día, sin parar. Era una lucha constante tratar de evitar que el fuego se acercara más y más. De una u otra forma, se evitó que el incendio nos llegara. Quedó tanto tan desolado, tanto destruido, tanto devastado.

Hay personas indiferentes, insensibles, incluso "antisensibles",  que nunca reflexionan, que se quedan con la gana de ver arder la selva, o a otras personas (incluso metafóricamente). Destruir es parte de su naturaleza, y hay quienes hasta logran sentir algo a través del daño que causan, que quizás resulte en algo de placer, pero tal vez algo sienten, así que nutren cualquier tipo de autodestrucción y destrucción. Son las personas que se pueden detectar cuando su pensar, su hablar y sus acciones no hay coherencia, consistencia, congruencia, no digamos algún tipo de armonía.

Cuando me encuentro viendo shows como los de Cirque Du Solei, o películas como Cinema Paradiso, o escuchar música que me cautiva, de aquella que nunca había escuchado, o ver alguna fotografía que también me agudiza el sentir, así como todo lo artístico que genera ese vivir, ese sentir, me surgen dudas de sobre dónde hay más personas así. Cierto que ya hay en mi vida personas así, especiales... En este extremo está la gente genuinamente constructiva, creadora, inspiradora, quizás también romántica, que de una u otra forma, hagan lo que hagan, crean hasta poesía aunque no sea poesía en el estricto sentido de lo que es ella, poesía. Descubramos más, sintamos más, porque eso nos nutre lo humano de nuestro ser.