viernes, 11 de septiembre de 2015

Analogía de defensa, apenas una muy simple.


Recordando lo que implica todo lo que es el sistema inmunológico, tiene como primordial función responder a todo lo que pueda ser una amenaza a la integridad entera del individuo. No responde irremediablemente a algo, a menos que sea una enfermedad sumamente poderosa, como lupus, HIV, SIDA, y varias otras. En lo que normalmente sucede, el cuerpo siempre recibe factores externos que pueden desencadenarse como patógenos a lo cual el cuerpo responde normalmente si ya los conocía, dado que si no los conocía desarrolla las respectivas defensas. Hay otra dinámica, aparte de muchas otras enfermedades, en la que las alergias, que podría decirse que son una especie de reacción que van poco más allá de lo que la amenaza pueda ser, también hay alergias mortales, por lo que se requiere de otra ayuda para evitar esos daños letales. (Creo que estoy simplificando demasiado lo que es el sistema inmunológico)...

El sistema inmunológico nos enseña tanto, así que naturalmente hablando, quizás en este momento es que esté tomando yo mis propias medidas de defensa, no quiero decir solamente de protección a lo que ya existió, si no también alerta y atento, pero siempre explorando más allá de lo que pueda implicar algún tipo de muro al corazón, porque en esa dinámica de la analogía, no hay estática, siempre hay aprendizaje, los fundamentos existen. Por eso es que no hay por qué tener miedo alguno, a menos que sea alguien amenazante, o violento, o dañino, o lo que sea que no sea constructivo para el corazón y el raciocinio, al sentido común. Siempre se aprende algo del sistema inmunológico, porque hasta ayuda en un fortalecimiento profundo del ser, estar y compartir.