domingo, 4 de octubre de 2015

Otra vez, de paz...

Mucha gente busca fama, de una u otra forma, sin importar el costo. De ese conjunto de gente, hay quienes la logran y se vuelven sus propios dioses. La ironía de esas dinámicas es que nunca están en paz consigo mismas porque dado que se logran ese nivel de dioses, temen perder su estatus, no digamos todo su statu quo. Al final, esa es su condena, su propia miseria de corazón.

De otro, de un gran diverso grupo de personas, hay quienes sin querer resultan tener fama temporal, pasan de moda y la vida sigue adelante, porque si no, hacen que su vida siga adelante. En este grupo hay mucho más diversidad que el anterior, en el que sin importar las complicaciones, al menos unos pocos se conservan en ser genuinos seres humanos. Aún así, de este grupo restante, hay un mucho menor porcentaje que resulta ser ejemplar, sobre todo en su humildad, independientemente de toda su trayectoria, sus logros, sus compañías, su compañerismo, su solidaridad, su genialidad, su amabilidad, su dulzura, su dinamismo, su inquietud, su curiosidad, su integridad, su congruencia, su creatividad, su coherencia, su consistencia, su intelecto, sus errores, su aprendizaje, su compartir, todo su ser, dado que pueden llegar al punto en el que quizás sean tachados como "rechas", o "rechaz", o rebeldes, o raros, son originales y genuinos. Son estas personas las que más te hacen pensar y sentir, porque con ser originales, simple y sencillamente, son pacífica y armoniosamente humanas.

Entre tanta paz de este último grupito de personas, me quedo con esa paz que me dan sin que se den cuenta, porque esa paz, con estas personas tan queridas, hay amor. Ojalá este tipo de amor sea tan contagioso, que ojalá este sea el que esté movilizando tanta ayuda y apoyo por lo que se sufre en el día a día en tantos aspectos de la vida, hoy en particular, sobre el trágico desastre ocurrido en Cambray II, pues hay quienes sentimos todo ese dolor, que entre nuestras limitaciones, intentamos dar lo que no necesariamente podemos, pero que tenemos, nosotros mismos.