sábado, 12 de agosto de 2017

¿De nunca?



No recordaba lo que es sentirse inexistente, tampoco percibir que soy de indiferencia. Se vino todo, por un recuerdo en el que en el supuesto son de broma, se decía que mientras esté yo presente, siempre iba a ser de utilidad, que iba a ser explotado, abusado, porque precisamente eso es lo único para lo que soy de utilidad. Aparte, pues por ser parte de la familia, es mi obligación cumplir con lo exigido... Irónico esto de la familia. Irónico también el concepto de familia, versus mi realidad de familia.

Vaya lección, el mundo parece no estar diseñado para vivir, sino para existir en función de la utilidad. De repente, si fuera ciencia ficción, no caería nada mal irse a otra utopía.